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1 Timoteo 5:1

La Anciana

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¿Cómo debemos comportarnos? Leí de una muchacha que le gustaba ayudar siempre a su abuela. La joven nieta, gustaba de sacar a su abuela enferma, padecía de Alzheimer, a dar paseos y la llevaba a comer a restaurantes aun sabiendo que su abuela a veces se ponía difícil a raíz de su enfermedad.

Un día la llevó a un pequeño restaurante, la joven se alegró porque había poca gente y podrían comer sin molestar a nadie. Apenas se habían sentado, la abuela comenzó a hacer un sin fin de preguntas.—¿Cómo llegue aquí? ¿Quién es usted? ¿Quién pagará mi comida? ¿Por qué tenemos que comer aquí? ¡Yo no vivo aquí, llévame a casa! La joven trató de calmar a su abuela suavemente contestando las mismas preguntas vez tras vez. En otra mesa había un hombre serio, trataba de leer el periódico. La muchacha, apenada, no veía el momento en que el hombre se quejaría con el mesero. De repente, el hombre dobló el periódico, se levantó y camino hasta la mesa de ellas.

La joven apenada ya estaba preparada para disculparse. El hombre se acercó a la mesa y las miró con una sonrisa y le dijo: — Cuando yo sea anciano, ojalá que tenga una nieta como usted. La joven había comenzado el día con un solo propósito: quería hacerlo agradable para su abuela. No había pensado en cómo sus acciones podrían afectar a otros.

Amigos, podemos sentir que, lo que hacemos no es importante, pero acordémonos que el mundo nos está mirando.

Tu hermano en Cristo,
Rainner Chinchilla
Costa Rica